El fin de algo, no siempre lo es


 Ayer acompañe a mi hijo a su nueva casa, una mezcla de dolor, tristeza, y felicidad me invadieron, y es cuando comprendes que una ayuda no debe convertirse en dependencia ni que una relación madre-hijo deba terminar, al contrario se enriquece, crece,  madura y se vuelve autonoma. 

No es fácil, él es mi segundo hijo, un hombre que ha vivido experiencias duras pero que esta aprendiendo a valerse por si mismo, siempre lo ha hecho, pero estos últimos meses de verdad ha madurado de una manera impresionante. 

Cada uno de mis hijos lo ha hecho el más chico también cuando compartimos el mismo techo y también el grande, estos tres últimos años me han enseñado tanto sobre el AMOR filial, una cosa que no había podido experimentar por vivir en el extranjero, pero hoy, se vuelve puente al ORIGEN.


El Origen de nuestra relación, un origen que nace en el momento del parto, que se divide, se separa, duele, crece se vuelve a unir y se vuelve a separar, pero no desde el dolor sino desde la madurez y el AMOR, ya no desde la herida sino desde el lado sano de las relaciones. Y aun cuando hay tanto que trabajar desde mi lado y desde el de ellos me hace sentir muy orgullosa y enamorada de lo que estamos construyendo día tras día. 

Así que si estas pasando por un momento de separación con tus hijos, si no se comprenden, si sientes que hay abandono o rechazo, date tiempo, dales tiempo, no todo es aquí y ahora, a veces hay que dar espacio y tiempo. 


Con Amor

Maryan Diaz


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